La escena es sencilla pero evocadora, llena de la promesa de mañanas tranquilas o tardes reflexivas. Con tonos suaves y detalles sutiles, esta pieza celebra la belleza de los rituales cotidianos, donde el tiempo se ralentiza y la presencia se profundiza con cada respiración y sorbo.
La escena es sencilla pero evocadora, llena de la promesa de mañanas tranquilas o tardes reflexivas. Con tonos suaves y detalles sutiles, esta pieza celebra la belleza de los rituales cotidianos, donde el tiempo se ralentiza y la presencia se profundiza con cada respiración y sorbo.