Un paisaje abstracto, psicodélico y vibrante, lleno de formas arremolinadas y tonos de caramelo rosa, naranja y azul. La obra es una escapada onírica y enérgica a un mundo de colores puros y movimiento fluido.
Un paisaje abstracto, psicodélico y vibrante, lleno de formas arremolinadas y tonos de caramelo rosa, naranja y azul. La obra es una escapada onírica y enérgica a un mundo de colores puros y movimiento fluido.
"Cada rostro, cada paisaje, tiene una historia silenciosa que contar. Yo sólo proporciono el lienzo y el color para que se escuche."
Me considero más que un pintor: soy un narrador visual. Mi pasión es descubrir y traducir las historias ocultas del mundo que nos rodea. Ya sea la resistencia grabada en la fachada de un viejo edificio o la esperanza silenciosa en la mirada de una persona, cada cuadro es una invitación para que el espectador se adentre en una nueva historia y encuentre su propia conexión con ella.