El agua es suave y reflectante, y refleja el suave resplandor de las constelaciones lejanas en suaves ondas. Esta pieza evoca paz, soledad y asombro: una conexión silenciosa entre la tierra y el cosmos, donde el tiempo parece suspendido y la luz se mueve como un susurro. Una serena invitación a contemplar, respirar y simplemente ser.
El agua es suave y reflectante, y refleja el suave resplandor de las constelaciones lejanas en suaves ondas. Esta pieza evoca paz, soledad y asombro: una conexión silenciosa entre la tierra y el cosmos, donde el tiempo parece suspendido y la luz se mueve como un susurro. Una serena invitación a contemplar, respirar y simplemente ser.