Un llamativo retrato muestra a una mujer cuyo rostro está parcialmente oculto por un gran abanico amarillo radiante o una estructura de hojas. Su expresión serena y la composición audaz y simétrica confieren a la obra una cualidad regia y casi divina, que combina el retrato humano con formas naturales abstractas.
Un llamativo retrato muestra a una mujer cuyo rostro está parcialmente oculto por un gran abanico amarillo radiante o una estructura de hojas. Su expresión serena y la composición audaz y simétrica confieren a la obra una cualidad regia y casi divina, que combina el retrato humano con formas naturales abstractas.
"Mi arte crece como una enredadera, se retuerce, se adapta y alcanza una luz inesperada."
No hay una fórmula fija para lo que hago. Adapto mi estilo al tema, mi medio al momento. Creo en la fluidez, en el movimiento, en dejar que cada obra decida en qué debe convertirse.