En la abstracción colorista encuentro un mundo en el que todo es posible. Sin reglas ni directrices: sólo yo, el lienzo y mi imaginación. Me gusta experimentar con los colores, dejar que choquen o que fluyan unos con otros. El resultado nunca es predecible, pero eso es lo que lo hace emocionante. Cada gradiente de color cuenta su propia historia. Esta libertad es un don que aprecio profundamente como artista.
En la abstracción colorista encuentro un mundo en el que todo es posible. Sin reglas ni directrices: sólo yo, el lienzo y mi imaginación. Me gusta experimentar con los colores, dejar que choquen o que fluyan unos con otros. El resultado nunca es predecible, pero eso es lo que lo hace emocionante. Cada gradiente de color cuenta su propia historia. Esta libertad es un don que aprecio profundamente como artista.